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IRONMAN FRANKFURT 2015

El 40 puede ser un buen número depende de la perspectiva desde la que se mire. 40 eran los ladrones de Alibabá, si juegas a la brisca el triunfo te da 40 puntos con caballo y rey, también es el número de la Cuaresma, periodo que sirve para contar cuántos días quedan para la Pascua. Aunque 40 también pueden ser los grados centígrados del termómetro en una ciudad como Frankfurt en la que se celebra el Campeonato de Europa de triatlón de Larga Distancia y acaban abandonando casi un 40% de los participantes. Ahora bien, cuando el 40 se convierte en una edad en la que ambicionas sueños alcanzables para unos pocos, lo supera todo, y si encima se es capaz de acabar un Ironman a 40ºC en la ciudad de Frankfurt compartiendo cartel con el vigente campeón Jan Frodeno que revienta la marca de la prueba, el subidón que se tiene ya es la hostia en candeletas.

VIERNES 5 DE JULIO

No son ni las 4.30h de la mañana y como es usual en mi me desvelo antes que suene el despertador. Andrés y Marina me pasan a recoger a las 5.00h, pasamos a buscar a Raúl y rumbo al aeropuerto con el Padre de Andrés que nos acompaña para traerse el coche de Andrés de vuelta. Todo correcto, billetes y documentación en regla, pasamos el control y embarcamos, vuelo plácido salvo un par de minutos de turbulencias en el despegue, llegamos puntuales a Frankfurt. La primera nada más llegar, no sale la maleta de uno de los compañeros de la expedición, Jordi Rigual. Tras esperar 1h nos dirigimos al mostrador de reclamación de equipajes para abrir el correspondiente expediente y seguimos nuestro camino con el transfer hacia el hotel. Menos mal que no llevaba nada imprescindible para la carrera en esa maleta, que acabaría llegando al hotel el lunes por la mañana, justo cuando nos marchábamos de Alemania.
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Segunda piedra en el camino, llegamos al hotel y la mitad de reservas no estan registradas a nuestros nombres, la agencia Nirvana se ha lucido una vez más, un desastre de agencia cuyo único interés es comisionar en una gestión del todo inexistente aprovechando su supuesto trato preferencial por parte de la marca Ironman para obtener inscripciones cuando ya estan cerradas al público. Hay que decir que nunca se presentó nadie de dicha agencia y que todos los contactos que mantuvimos fueron vía mail o por teléfono en inglés, incluso para reclamar el billete de avión de Raúl que a 1 semana del viaje habían olvidado reservar teniéndolo ya cobrado ellos. En el problema del hotel estuvimos completamente desamparados reclamando que hablasen con la agencia porque a nosotros ya nos habían cobrado la reserva. Además de ser desastrosa su gestión, son unos auténticos ladrones pues habiendo reclamado en varias ocasiones no nos abonan la diferencia del cargo de hotel tras hacernos un cambio la última semana a otro hotel 50€ más barato porque en el anterior según ellos se habían iniciado unas obras que incomodaban nuestra estancia. En definitiva, la única mancha a un fin de semana perfecto la puso esta no sabría decir si inútil Agencia de Nirvana a la que no recomiendo a nadie acudir para la inscripción a un Ironman.

Una vez resuelto el tema de las habitaciones llamamos a nuestro transportista Francesco que nos indica que en 1 hora llega a nuestro hotel con todo el material, queríamos ir a la feria pero se nos ha hecho tarde y decidimos esperar a su llegada y posponer la recogida de dorsales a mediodía para desplazarnos posteriormente al lago a probar el agua. Cae una torrija en Frankfurt que nos os podéis ni imaginar, 40ºC ya a las 13h y sopla a ráfagas cortas un viento húmedo y caliente como el de los respiraderos del metro de Barcelona en pleno mes de agosto, no se puede estar ni a la sombra, y en Frankfurt muy pocos establecimientos disponen de aire acondicionado. La previsión para sábado y domingo es que el calor sigue subiendo y alcanza su pico justo el día de la prueba, se habla de una ola de calor sin precedentes en Europa que tiene su pico máximo en dos ciudades Europeas y una de ellas es precisamente Frankfurt. Comienzan a correr rumores de una posible suspensión de la prueba o reducción de recorridos por la presión de las autoridades locales ante la falta de medios para poder atender una hecatombe de atletas derrotados. Por la tarde decidimos ir al lago en taxi, nos deja en el camino de acceso y tenemos que andar 1km. Madre mía, está toda Alemania en el lago, la carretera repleta de coches aparcados a los lados y ni un solo hueco, es como la playa de Castelldefels en un mediodía de verano, menos mal que hemos ido en taxi. Al llegar al lago se confirman las peores noticias sobre la natación, cartel de temperatura del agua a 25,2ºC, habrá que nadar sin neopreno así que toca probar sensaciones a pelo. Nos tiramos al agua Marina , Andrés, Raúl y yo y hacemos 4 o 5 boyas no llegaría a 1000 metros suaves, reconozco que al principio me daba respeto nadar en un lago sin neopreno porque era la primera vez que lo hacía ya que el año pasado nadé 3.800 en el pantano de Baells pero con neopreno, que siempre te hace sentir algo más seguro por la flotabilidad adicional. Pero pensé, qué demonios si he nadado 3.000 metros en piscina acabando bien, o supero este miedo o estaré fuera de mi gran sueño, así que adelante. La vuelta al hotel en otro taxi que no os lo creeréis pero se puso a 200km/h durante un tramo de unos 20 segundos en la autopista, y para tomar la salida se cruzó 4 carriles de golpe de izquierda a derecha. Raúl haciendo cachondeo con el taxista diciendo que éramos amigos de Michael Schumacher y el taxista riéndose. Para colmo el tío no sabía llegar a la dirección del hotel y tuvimos que conectar los datos 3G del móvil para guiarle mediante google maps, parece que la Alemania de Merkel tampoco es tan perfecta como la pintan. Ya a última hora Raúl y Francesco se van al aeropuerto a recoger a Verónica que llegaba con un vuelo a las 20.30h. Un día largo y con hidratación continua de multicarbo para superar el desgaste e ir llenando las reservas. La verdad es que la ilusión puede con todo, y a pesar que ese viernes con el calor y lo que andamos acabamos con las piernas destrozadas como si hubiésemos corrido un medio maratón, eso mismo nos sirvió para descansar muy profundamente esa noche hasta el sábado siguiente.

SÁBADO 6 DE JULIO

Día de probar la bicicleta suave, salimos sobre la 10h de la mañana para darnos margen de descanso y aclimatarnos a la hora de dicho sector, la temperatura a esa hora ya es de unos 30º, rodamos 1 horita y para el hotel, todo perfecto. Toca preparar bolsas para check-in en boxes, a mediodía queremos tener liquidado todo para poder descansar toda la tarde. Volvemos al lago y decidimos hacerlo por medios propios, con la furgo de Francesco, dado que las lanzaderas sin aire acondicionado pensamos que pueden ser una odisea, hay unos 18km desde el hotel y si el lago está a reventar como el día anterior el tráfico de entrada puede hacer que se tarde bastante rato en llegar y que vayamos en el interior hacinados como en latas de sardinas. Después de alguna que otra vuelta por culpa del Tom Tom, nos sale la jugada perfecta, aparcamos a 1km del lago por un camino de acceso a través del bosque, pero para ir con las bicis accedemos por la carretera asfaltada dando un rodeo de unos 3km siguiendo a otros ciclistas que se dirigen igual que nosotros a los boxes..Check-in completado y vuelta a la furgo siguiendo nuestra intuición posicional puesto que no hemos entrado por el camino del bosque y hay un montón de ellos que van hacia la carretera principal. Con todo acabamos comiendo a las 16h de la tarde, eso sí, pedimos permiso en el hotel para poder comer ahí con el aire acondicionado, encargando la comida a un restaurante de en frente. Sábado tarde de descanso y a cenar temprano que al día siguiente empiezan los desayunos a las 4.00h lo que significaba tener que levantarse a las 3.30h teniendo ya todo preparado.


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DOMINGO 7 DE JULIO

La noche previa había que tratar de descansar todo lo posible, en mi caso consigo conciliar 4 horas profundas de sueño, me despierto a las 3h y media de la madrugada, como viene siendo habitual en mi algo antes que suene el despertador. Hago mi sesión matinal de meditación, nueva revisión rápida del material y a desayunar. La noche anterior acordamos nuevamente desplazarnos al punto de salida en el lago en taxi, a las 4h 45 nos espera en la puerta del hotel. Al llegar no se puede acceder en taxi hasta boxes, nos hacen bajar en un control a unos 3km del lago y a esperar a una de las lanzaderas junto con más gente que había tenido la misma idea. Las lanzaderas vienen llenas hasta la bandera. Nos metemos en la primera como podemos y otra sorpresa, nos encontramos a David Baldovi a quien conocíamos solo de Instagram, qué maravilla esto de las Redes Sociales, de repente desvirtualizas a personas en los lugares donde menos te lo esperas. Los boxes estan abiertos de 5h a 6h 15 así que llegamos con tiempo de sobras para inflar las ruedas y dejar todo el material barritas, bidones y demás listos en la bici. Nos sobra tiempo hasta el pistoletazo de salida así que nos acercamos a la orilla a revisar las boyas del recorrido. Ahora sí, reconozco que empiezo a estar ligeramente acojonado, la natación no es mi fuerte, no hace ni 2 años que empecé a aprender a nadar de verdad. El hecho de no poder llevar neopreno me transporta a una pelea mental de creencias limitantes sobre mi capacidad para hacerlo. Soy consciente que he nadado alguna sesión cómoda de test de 3000 metros en piscina, pero claro no es lo mismo tener la pared cada 25m aunque solo sea para impulsarse que tener que hacer 1500m primero y 2300m después. Me mentalizo de no sucumbir en el intento buscando un nado muy cómodo, aunque sea bastante más lento de mis ritmos de entrenamiento, se que puedo hacerlo. Al fin y al cabo hay hasta algo más de 2h para completar este sector.

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NATACIÓN

En el tiempo de espera llegan Francesco, Vero y Marina con las lanzaderas para espectadores, estamos con ellos 10 minutos y tras las despedidas y abrazos nos desean suerte y nos dirigimos ahora ya sí a la orilla del lago zona de salida. Nos situamos en primera linea, le comento a Andrés y Raúl que mejor me quedo atrás pero me insisten que me relaje y disfrute, al final me mantengo con ellos. Suena la música de Piratas del Caribe por la megafonía, y un locutor micrófono en mano va animando el ambiente comentando los nombres de los pros y haciendo la cuenta atrás de los minutos que van quedando para la salida. Primer PUM para los pros, salen a fuego, vaya cracks. Unos minutos y salida de la ola preferente en la que está nuestro compañero Jordi Rigual. Ahora ya nos toca a nosotros, unos 2.000 participantes de golpe, abren el precinto y nos acercamos a la orilla, 5, 4, 3, 2, 1 y PUMMMMM arranca la prueba. Raúl y Andrés salen escopeteados, yo me meto más bien andando ligero, al fin y al cabo mi nado es lento y me van a sobrepasar muchos en el agua. Los primeros 400m son una continua batalla de posiciones y espacios en el agua, recibo palos por todos lados y me las tengo que ingeniar para relajarme buscando huecos. Pasan los metros y seguimos igual de apelotonados así que decido abrirme algo hacia la derecha para nadar mucho mas cómodo y largo. Todo el tiempo voy concentrado pensando que el agua debe ser un trámite para mi, tengo que ir el máximo de relajado, para ello divido mentalmente el doble recorrido de 1.500m y 2.300m, debo llegar los primeros 1.500m muy descansado puesto que la segunda vuelta es más larga. Al llegar al primer giro de boya me doy cuenta que me he abierto bastante a la derecha y por eso iba casi solo, esto me va a costar unos cuantos metros de más. Efectivamente al salir de la primera vuelta miro el reloj y veo que he nadado 1.700m y que además me ha tomado casi 44 minutos el completarlo. Oigo a Francesco, Marina y Vero que me animan en la vuelta andando, le quito importancia a mi ritmo al ver a un montón de nadadores aún detrás de mí y que al menos he llegado con ganas de afrontar los 2.300m restantes y eso es lo que cuenta. La segunda vuelta empieza muy limpia y puedo seguir el recorrido sin casi desviarme de las boyas salvo en los últimos 1.000m donde vuelvo a encontrar tráfico, aún así me saldrían 2.400m con lo que acabaría haciendo 4.100m. A partir de los 1.000 metros de la segunda vuelta comienzo a tener problemas en los gemelos, empiezo a notar que a la mínima me vendran calambres y se me pueden subir, esto hace la gestión del agua mucho más complicada porque tienes que tirar de coco pensando que queda poco y que el único remedio es no mover nada los pies como si llevases un pull buoy pero sin su flotación claro. De esta forma recorro casi los 1.400m últimos arrastrando los pies que se me hunden con facilidad y relajando todo el tren inferior solo tirando de brazos y torso. Nada más hacer el giro a 1km de distancia el arco amarillo de Powerbar de salida del agua es increíblemente visible y eso me da un aliento impresionante porque me veo ya finalizando el sector si gestiono adecuadamente la sobrecarga de piernas.

Menudo subidón cuando ves que estás llegando y que vas a dar por finalizado tu sector más difícil, llego a la zona donde hago pie y al ponerme derecho me quedo clavado, calambre en el cuádriceps izquierdo aunque por suerte no muy fuerte, hago un poco de juego con la rodilla apoyando el peso en la pierna contraria y al bajarme la sangre se me va el calambre. En ese momento empiezo a caminar y miro el reloj, 1h48, 4.100m, muy lejos de lo esperado pero al fin y al cabo con todos los contratiempos he logrado completarlo y ese era mi primer objetivo. En vista del calambre y del tiempo en la natación pienso para mis adentros que ya no hace falta ni correr en las transiciones y que lo que tengo que hacer es disfrutar al máximo de esta experiencia que he tardado tantos meses en preparar. Así que me tomo la transición con mucha calma andando al principio un poco y trotando muy suave ya en la alfombra.

BICI

Paso rápido por el lavabo a hacer un pis y me dirijo a cambiarme. Me tomo un gel, un vial de magnesio y una pastilla de sal en el banco de la transición mientras me acabo de preparar. Me visto el top del mono, casco, zapas, un paquete de kleanex al bolsillo del top y dos gelatinas para momentos de bajón. A por la bici. Llego a la linea de fin de transición y nada más subirme a la bici escucho nuevamente los gritos de ánimo de Marina, Francesco y Vero, brutal su soporte en toda la carrera. Los primeros kilómetros son cómodos y en sombra, empiezo a coger ritmo acoplado y me pongo fácilmente a 32km/h de media. Tengo muy buenas sensaciones porque aunque hace calor, todavía no estamos al máximo, deben ser las 9 de la mañana y aún se percibe una temperatura agradable para rodar. Mi único pensamiento en esos momentos era gestionar muy bien la alimentación y la hidratación, así que empiezo a controlar los tiempos en el reloj para no saltarme ninguna de las pautas programadas. Pasados los primeros 45 minutos, primer problema, había sacado las barritas de cereales del envoltorio y las había puesto todas juntas en la bolsa delantera del cuadro. Pues bien, con la humedad y el calor se han quedado pegadas unas a otras y tengo que arrancar trozos y dejar a mi intuición si ingiero la cantidad adecuada. En cualquier caso pienso, tengo además de las barritas de cereales, 2 de energypower pegadas con cinta al cuadro, 2 gelatinas y un minibocadillo de salami en la bolsa bajo el asiento.

Al pasar el enlace de la zona del lago al circuito de 2 vueltas empiezan a venir las primeras subidas, veo que la media baja rápidamente y no compenso en las bajadas por lo que se me hace complicado mantener la media de velocidad prevista que quería llevar en 30km/h y que con el bajón de ritmo por el calor en la segunda vuelta acabaría quedando en 28km/h. No he acabado ni la primera vuelta y ya me pasa como un rayo Frodeno, madre mía como va el tío. Recuerdo que la noche antes debatía con Raúl y Andrés la posibilidad que me doblaran los pros a lo que ellos aseguraban que no lo conseguirían y yo insistía que podían hacerlo perfectamente. Finalemente no solo lo hizo Frodeno que llevaba una buena ventaja al resto sino hasta un mínimo de 10 corredores profesionales me doblarían justo antes de hacer el giro para la segunda vuelta. Entre los últimos en pasarme, Miquel Blanchart, ya en la recta de bajada hacia el río. La segunda vuelta el calor empieza a pasar factura y por momentos me veo en la cuneta junto a decenas de ciclistas que estan completamente derrotados y tirados en las sombras. En el reconocimiento de la primera vuelta he podido ver que los últimos casi 40km son a pleno sol por carreteras que no tienen nada que envidiar a Castilla León, y se que pasaré por ahí sobre las 14h cuando más esté apretando el Sol, así que decido bajar pistón y renunciar completamente al ritmo de bici que quería llevar. Se trata de llegar bien a la T2 puesto que aún queda un maratón y desconozco si el trazado contará con suficientes zonas de sombra. En esos momentos sólo vas pensando en tu familia y en toda la gente que estará pendiente de ti y en tus compañeros que van por delante. La verdad es que los consejos dados por Raúl y Andrés a quienes debo agradecer el éxito de haber sido Finisher, decidí llevarlos minuciosamente. Me habían insistido tanto que una bici pasada de vueltas me pasaría factura, y encima en esas condiciones todavía más, así que no era el día de aspirar a hacer heroicidades sino de poner ritmos fáciles e ir gestionando las sensaciones sobre la marcha para llegar a la transición sin problemas físicos. La segunda vuelta de la bici fue horrorosamente calurosa, la gente caían como moscas, sirenas de ambulancias continuas, corredores tirados a las sombras de árboles, menudo panorama. Para colmo empieza a rozarme el velcro de la bolsa de debajo del sillín con la pierna. Me paso así unos buenos 30 minutos hasta que consigo encontrar la forma de recolocarlo sin que sobresalga hacia fuera. Otro problema más, con el calor se ha fundido la cola de la cinta aislante y la última barrita de energypower cuelga a punto de caerse, menos mal que lo vi a tiempo y la pude coger para guardarla en la bolsa delantera que ya tenía hueco suficiente. En esta segunda vuelta veo una cara conocida, adelanto a Alexandra Gisbert y le pregunto qué tal va, a su ritmo pero me comenta que bien así que le doy ánimos y sigo a mi ritmo. En esta vuelta comencé a coger esponjas mojadas en todos los avituallamientos, antes no lo hacía, y me las ponía bajo los tirantes del mono para que fuesen escurriendo el agua fresca sobre mi cuerpo. Ya no me saltaría ninguna de las mangueras de agua, ni de organización ni del público aleman que muy amablemente las había sacado a las calles para refrescarnos a nuestro paso. Al cambiar bidones tres cuartos de lo mismo, un par de tragos y un buen remojón a través de la rejilla frontal de mi casco aero para que que me rociase la cara. A los 2 minutos el agua de los bidones era caldo. Reducir el ritmo a 27km/h en la segunda vuelta me ayudó mucho a sobrellevar las duras condiciones, no recuerdo ningún momento especial de bajón físico puesto que las gelatinas y el bocadillo los había ido administrando adecuadamente. Incluso recuperé algo de ritmo en los últimos 40km al ver ya que estaba cerca de llegar a la T2 y sentirme bien.

Al bajar de la bici un voluntario se la lleva, me noté las piernas un poco agarrotadas, así que decido descalzarme y realizar zapas en mano la transición andando para habituar la musculatura al caminar. Menudo subidón nuevamente al saber que estaba en el último sector, se que he tardado 6h25 en hacer la bici pero no me paro a pensar ni un segundo en el tiempo total y ya ni miro el reloj. Mi único pensamiento es correr sabiendo que ese es mi mejor sector aunque queden 42km por delante.

RUN

Arranco a correr y me noto muy cómodo, busco un ritmo que me permita respirar bien y la verdad es que no noto las piernas nada cansadas. Decido no controlar el ritmo sino correr por sensaciones, el hecho de haber gestionado así toda la carrera me ha ido bien así que no tiene sentido ahora querer ir más rápido sabiendo que ya poco voy a recuperar. En la primera parte del recorrido de 4 vueltas se encuentra la zona más amplia de sombra, aproximadamente 1km seguido bajo árboles, es una de las modificaciones que han hecho del circuito dada la previsión de calor. Ya en la primera vuelta me cruzo con Vero, Marina y Francesco. Vero se pone a correr a mi lado 1 minuto y me pregunta cómo voy a lo que le respondo que lento pero de momento bien. Me comenta Vero que Raúl ha estado a punto de abandonar descansando 20 minutos en una sombra y que Andrés se ha desmayado en la bici. En ese momento piensas, madre mía en menuda carrera te has ido a meter, y lo único que te viene a la cabeza es que hay que ser extremadamente prudente para terminar ese día. Todo el recorrido me lo confirma, montones de atletas retirados, los puestos de la Cruz Roja con camillas repletas, gente con suero, otros atendidos por el público a la lo largo del recorrido, sirenas de ambulancias arriba y abajo por el río. No era el escenario más deseado para un debut pero no he invertido 9 meses en duros entrenos para irme de ahí sin la medalla de finisher, y estando en el maratón ya lo ves mucho más cerca. En la primera vuelta al circuito se nubla ligeramente el día, y hasta corre esporádicamente una brisilla que no es tan caliente como el aire que habíamos sufrido de cara en la bici. Es de esos momentos en los que piensas ojalá cayese una buena tromba de agua que refrescase el ambiente. Pero no, tan siquiera caen unas gotitas desde una de las nuves y la tregua dura apenas media hora, vuelve a salir el sol y nos achicharra con crueldad.

De las cuatro vueltas, diría que la segunda fue la más dura, se sucede una lucha mental continua en la que piensas, si hace falta camino que al fin y al cabo lo que quiero es terminar. Pero el amor propio te sigue empujando a un ritmo moderado sin parar de avituallamiento en avituallamiento donde ahí sí te tomas 1 minuto de recuperación mientras te hidratas y te refrescas para seguir hasta el siguiente. Tengo que decir que las piernas no me impedían tirar, era más cosa de la cabeza y no sería hasta el kilómetro 21 que comienzo a notar el cansancio muscular más propio de un maratón y que normalmente llega a partir del km 30.

Impresionantes los ánimos del público aleman, español y de múltiples nacionalidades que leen el nombre en el dorsal y te transmiten una fuerza increíble que en ocasiones no sabes ni de dónde procede toda esa energía misteriosa.

En el inicio de la tercera vuelta me vuelvo a cruzar con Marina que me informa que Vero está en meta porque Raúl está a punto de llegar, y que Andrés se ha vuelto a marear y va andando unos 2km delante de mí. Si sigo a mi ritmo muy probablemente lo alcanzaré en unos 15 minutos, me empuja el hecho de ir con él para animarle y ver cómo se encuentra. Finalmente le alcanzo, me pongo a andar con él y me cuenta su periplo. Le digo que vamos juntos andando hasta el final que la carrera ha acabado para los dos y que lo importante es llegar al final bien de salud y que vamos sobrados para el corte incluso andando. En ese momento estaba decidido a no correr más, pero Andrés me insistió mucho en que hiciese mi carrera y yo pensaba ¿qué carrera si estoy muy por encima de los tiempos para los que había entrenado? Ya me daba igual acabar en 12h, 13h, 14h o 15h. Lo único que quería era asegurarme que él llegaba también porque habíamos compartido muchas horas de entrenos juntos y al final aunque sea un deporte individual si puedes empujar a un compañero lo haces sin pensarlo. Pero él erre que erre, echándome bronca como un hermano y que siguiese, me aseguró que para él el correr se había acabado que lo tenía claro pero que llegaría andando, le pedí que si por su insistencia me iba por favor no corriese si volvía a sentir mareos, lo último que queríamos era un susto, tenía tiempo de sobras para llegar caminando así que bajo su promesa de no hacer más locuras me marché.

La tercera y cuarta vuelta me crucé con toda la familia de Alexandra Gisbert, ahí estaban Gabriel y el resto animándome como locos, qué pasada, no llegáis a imaginar la energía que te transmite cuando te cruzas con conocidos y los ves entregados gritándote para empujarte en volandas hasta tu objetivo final. En la cuarta vuelta mantienes ritmos pero te vienes arriba porque ves cada vez más cerca el final soñado, empiezan a rondarte la cabeza muchísimas emociones de golpe, es como una reacción química que apenas puedes frenar distrayendo la mente. Piensas en tantas cosas que hoy se me hace difícil recordarlas, pero por momentos te entran escalofríos de alegría que te dejan en ese estado tembloroso en el que no lloras pero poco te falta. La cabeza sigue queriendo mandar por encima de los sentimientos y te vas diciendo un poco más que esto ya está y ahora toca disfrutar de la llegada. Última curva y entrando en la recta vallada llena de público a ambos lados. Es un griterío constante pero no me entero de nada porque voy absorto en mis emociones, hasta que escucho el grito de Raúl y Vero que estan a la izquierda. Es bestial, es un momentazo, he estado entrenando durante meses y visualizaba ese momento como algo que te desborda los sentimientos, pero hay que vivirlo para sentirlo de verdad. Me abrazo a Vero y a Raúl como hacía tiempo que no lo hacía con nadie, no recuerdo ni lo que me dijeron pero supongo que algo así como los has conseguido o eres finisher. Vero me da la bandera del club para que pueda entrar luciendo ese mensaje, ese símbolo que tanto me ha dado estos años, no te pares, jamás te pares hasta alcanzar tus sueños, tus metas en la vida, tus objetivos personales. Gritas, ríes, lloras, haces gestos a las gradas levantando el dedo índice para indicar que es la primera vez que completas esta distancia. Y ahora ya sí, ves el arco a 100 metros, y el presentador también se ve emocionado y sonríe abiertamente ofreciéndote chocar la mano a lo que respondo encantado. Bandera al viento y un grito que quedará grabado en mi memoria, y puede que en el video, para el resto de mi vida y en el que incluyo a todos, familiares y amigos: “¡¡¡va por todos vosotros familia!!!”. De repente la calma, serenidad, tranquilidad de conciencia, se acerca una voluntaria rapidamente y me pregunta si necesito suero y le digo que por favor una botella de agua y nada más. Lo he conseguido, soy finisher de un Ironman durísimo por el calor, pero lo mejor de todo es que acabo de cruzar el arco y ya estoy pensando que haré otro. Me ha encantado la distancia y tengo mucho que mejorar.


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Enhorabuena a Raúl y Andrés, y muchísimas gracias a toda la gente que nos ha estado apoyando, siguiendo y aconsejando. Especialmente a Francesco, Vero y Marina por haber estado allí compartiendo con nosotros ese gran día y dandonos soporte. Formar parte de un club como @noteparesteam es hoy en día la mayor alegría de mi vida, gracias por todo.

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